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Japon del 1 al 10 de Diciembre desde Pamplona

Geografía

El archipiélago de Japón se extiende por más de 3.000 Kms. en una especie de arco desde el noroeste al sudeste Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu son las 4 islas principales. Honshu es la isla más grande con 230.500kms cuadrados y en ella se encuentran las ciudades más importantes.

 Las principales ciudades
Tokyo

Capital de Japón y principal punto de entrada al País. Con más de 12.000.000 de habitantes. Es una ciudad increíble y dinámica que combina edificios de apartamentos diminutos y multitud de bloques de oficinas con antiguas casas de madera, establecimientos de kimonos o posadas japonesas. En cuanto a la orografía, está situada en la llanura de Kanto, después del terremoto de 1923 y tras los bombardeos estadounidenses durante la II Guerra Mundial, se volvió a levantar. Al oeste de Tokyo se erigen los lujosos barrios comerciales, así como galerías privadas. Entre los principales distritos, destacan: el barrio de Ginza, famoso en el mundo entero por las grandes marcas de moda. Al noreste de la metrópoli se encuentra el barrio de Asakusa, uno de los enclaves budistas más dinámicos de Japón. En el oeste, el de Shinjuku, o, con inmensos fluorescentes deslumbrantes, austeros templos, club nocturnos e infinidad de restaurantes de pasta japonesa. Shibuya distrito frecuentado por jóvenes y escaparate de la vanguardia de la moda y arte. Roppongi, merece destacar su arquitectura ultramoderna de Roppongi Hill con el Centro Nacional de Arte.

Entre sus monumentos destacan:

  • El Palacio Imperial, edificado sobre cimientos del primer castillo construido en el S.XV por los “Señores Edo”.
  • El Santuario de Meiji. Es uno de los lugares de peregrinación más sagrado del país.
  • El Templo de Akasusa Kannon, es el templo más antiguo de la capital, además de ser de los sitios con más ambiente oriental.
Kyoto

Antigua capital de Japón durante más de 1.000 años. Es la ciudad de los templos. Paseando por el centro de la ciudad contemplaremos los jardines de guijarros, los increíbles templos japoneses o las geishas. Es el Japón en el que todos hemos pensado ver. El barrio de Gion con sus callejuelas y sus casas de madera, muchas de ellas convertidas en casas de te, restaurantes y hasta con un poco de suerte podremos ver pasear a alguna Gheisa. Al noroeste de Kioto se encuentran los impresionantes templos Zen. Está situada a 43 kms. al nordeste de Osaka. La ciudad continúa siendo el corazón cultural y espiritual de Japón.

Entre sus principales puntos de interés destacamos:

  • Castillo Nijo, se construyó en 1603 y sirvió de residencia a los shogunes Tokugawa cuando estuvieron en Kyoto.
  • Palacio Imperial de Kyoto, fascinante por su elegante simplicidad.
  • Santuario Heian: conmemora el aniversario 1.100 de la fundación de esta antigua capital.
  • Templo Kinkakuji (Pabellón de Oro), fue en un principio villa de recreo para el Shogún Ashikaga, pero a su muerte se convirtió en templo.
  • Santuario de Sanjusagendo, que contiene 1.030 imágenes de Buda.
Nikko

Conocida por sus santuarios de Toshogu y Futurasan y por el Templo de Rinnoji, todos en perfecta armonía con la naturaleza. Entre sus monumentos destacamos:

  • El Shinkyo, o puente sagrado
  • La Avenida de los Cedros. A su alrededor hay 13.000 cedros, de varios siglos de vida.
  • El Templo de Rinnoji, donde hay tres estatuas gigantes: la Kannon (diosas de la merced) de mil brazos.
  • El Santuario de Toshogu. Mezcla de arquitectura budista y sintoísta.
  • El Jardín Botánico de Nikko, a 10 minutos a pie del santuario.
Osaka:

En la region de Kansai, es la tercera ciudad más grande de Japón y su centro comercial e industrial más importante. Es junto con Tokyo la ciudad de entrada al país. Entre los monumentos de mayor importancia destacan el Castillo de Osaka, el Santuario Temmangu, y el Templo de Shifenoji.

Nagoya

En la región de Chubu, es famosa por sus porcelanas y lacas, constituye otro punto de entrada al país y merece la pena visitar su Castillo, Patrimonio de la humanidad. Es la ciudad más importante del centro de Honshu y junto con Tokyo y Osaka constituye el corazón de las actividades económicas del país. Los principales lugares de atracción turística son:

  • El Castillo de Nagoya, famoso por su torre de cinco pisos con una pareja de delfines dorados.
  • El Santuario Astuta, famoso por la espada de Segar Hierba, uno de los tres tesoros de la Casa Imperial.
Hakone

Se encuentra en el Parque Nacional de Fuji-Hakone y la Península de Izu. Es famoso por sus balnearios Onsen y las vistas del Monte Fuji. Entre sus principales puntos de interés destacamos el Lago Ashi: a 723 mts. de altura, es la atracción principal Hakone.

Monte Fuji

El Monte Fuji, de 3776 mts. de altura, es el pico más alto de Japón y unos de los conos simétricos más hermosos del mundo.

Koyasan

Importante centro religioso que atrae cada año a más de un millón de peregrinos budistas. Situado en la montaña, entre gigantes cedros, alberga un sinfín de templos, pequeñas estupas y santuarios.

Nara

Fue la capital de la nación, la cuna del arte, de la industria y de la literatura japonesa. Entre sus principales puntos de interés destacamos:

  • Parque de Nara, llamado popularmente el Parque de los Ciervos.
  • Templo Todaiji, es famoso por el Gran Buda “Daibutsu”.
  • Santuario Kasuga, es uno de los templos sintoístas más famosos del país.
Takayama

El Valle de Takayama está situado a los pies de los llamados Alpes Japoneses. Entre sus principales puntos de interés destacamos:

  • Casa de Kusakabe, es un pequeño museo de artesanía, con un diseño único en la zona.
  • Yatay Kankan, aquí se exponen las carrozas tradicionales que usan todavía en los festivales de Takayama.

A pocos kilómetros de Takayama, se encuentra este hermoso lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1995. Sus casas rurales “gassho-zukuri” son únicas en el mundo.

Kanazawa

Residencia durante la época Edo de la segunda familia más importante de Japón, los Maedas. Entre los principales puntos de interés destacamos: el Jardín de Kenrokuen: unos de los jardines más perfectos y refinados del país.

Okayama

Es centro industrial y cultural de la región de Chugoku. Es famosa por sus porcelanas Bizen-yaki y el jardín Korakuen, que es uno de los más hermosos de Japón.

Kurashiki

Es una ciudad en donde se combinan lo antiguo y lo moderno. En la época feudal la ciudad prosperó como un puerto exportador del arroz producido en la región.

Hiroshima

Ha progresado considerablemente y ha recibido el nombre de “La Ciudad de la Paz”. Entre los lugares de interés figuran el Jardin Shukukeien, el Castillo de Hiroshima, el Parque Conmemorativo de la Paz, el Museo de la Paz y la Cúpula de la Bomba Atómica que es el único monumento sobreviviente.

Miyajima

También es conocida por el nombre de Isla-Santuario. Es la perla turística del Mar interior. Está a menos de 1 hora de Hiroshima por tren y barco. Es una isla esplendida, de unos 31 kms. de circunferencia y notable sobre todo por el Santuario Itsukushima.

Tradiciones y costumbres

Si algo sorprende de los japoneses, son los continuos gestos de reverencia y respeto que exhiben a la hora de mantener una conversación. Estos gestos no son más que una bella forma de mantener la distancia y una excelente manera de posibilitar la buena convivencia. El grado de inclinación puede ser prácticamente imperceptible, mediante una leve inclinación del cuello o doblando ostentosamente la cintura hacia nuestro interlocutor. No obstante, el grado de inclinación depende de la relación entre las personas que se saludan, y la situación en la que se intercambian los saludos. Las reverencias a las personas de una posición social superior o a las personas mayores deben ser más prolongadas. Las típicas expresiones verbales, tales como Konnichiwa (Hola), Arigatö (Gracias), Sayönara (Adiós) y Sumimasen (Lo siento), suelen ir también acompañadas de reverencias. Cuando uno de los interlocutores es extranjero, a la habitual reverencia suele seguir un apretón de manos al estilo occidental. En Japón es habitual intercambiar, sobre todo en el mundo de los negocios, tarjetas de visita, denominadas meishi. Cuando se entra en una tienda o un restaurante japonés, normalmente, nos reciben con la expresión irasshaimase, que significa bienvenido. Si la tienda o restaurante cuenta con varios empleados, todos nos irán recibiendo con un irasshaimase. Al abandonar el restaurante los clientes suelen decir al propietario gochisosama deshita. Con esta expresión los clientes muestran su satisfacción por la comida o trato recibido. Otro de los rasgos distintivos de los japoneses es su exquisita sensibilidad y estética, aunada a una extrema meticulosidad. El mejor ejemplo de ello es la ceremonia del té, un ritual silencioso durante el que el anfitrión, vestido con un kimono, intenta crear un ambiente de paz y tranquilidad; o en el ikebana o arte floral o bien, en el estudio del koto, el arpa japonesa.

La Ceremonia del Té

El chanoyu (Ceremonia del Té) es un pasatiempo exclusivo de Japón, que constituye una forma ritual de preparar y beber té. Esta costumbre social se introdujo en Japón desde China en el siglo VIII, pero el matcha (té verde en polvo) no aparece hasta finales del siglo XII. La ceremonia del té se extendió en el siglo XIV en los shoin (estudios), y fueron los samuráis, clase dominante en la sociedad japonesa, quienes desarrollaron reglas y procedimientos para los asistentes. La modalidad del chanoyu, rito que se practica en la actualidad, fue creada en la segunda mitad del siglo XVI por el maestro Sen No Rikyu. Bajo la influencia del Budismo Zen, la ceremonia era algo más que el disfrute de una taza de té, pues su finalidad era purificar el alma mediante la identificación con la naturaleza. Tras la muerte del maestro, en 1591, se instituyeron diferentes escuelas que han continuado su labor hasta nuestros días. Los estrictos cánones del chanoyu, que a primera vista pueden parecer pesados y meticulosos, están calculados para conseguir el mayor ahorro posible de movimientos. Sin duda, estos formalismos han influido de forma fundamental en el comportamiento de los japoneses. La ceremonia del té en los santuarios es presidida por un monje, que sirve el té acompañado de dulces y un ritual, en el que cada gesto tiene un significado. Es una obra artística en la que se concentran elementos estéticos y filosóficos del budismo Zen, el confucionismo y el taoísmo. En el sado, que significa literalmente "camino del té", participan todas las artes japonesas: la arquitectura de la casa de té, la pintura que cuelga de la pared principal, la poesía del texto que reproduce, la porcelana de los utensilios y el ikebana, arte floral con una base filosófica Zen, donde la belleza natural se refleja a la vez que se estimula el goce de lo efímero. La composición debe respetar una estructura triangular, donde están representados el cielo, la tierra y el hombre. Actualmente lo preparan las mujeres, pero antes que ellas fueron los hombres y mucho antes monjes budistas.

Las Geishas.

Las geishas son damas de compañía y entretenimiento que se desenvuelven a la perfección en las artes japonesas. Normalmente se requería su presencia en banquetes y casas de té, donde desplegaban todo su conocimiento y buen hacer para deleite de su público. Las niñas japonesas que quieren convertirse en geishas reciben un entrenamiento muy disciplinado y aprenden a tocar instrumentos, canto, baile, literatura, conversación y estrictas normas de protocolo y comportamiento. Las geishas ofrecen a sus clientes conversación amena, lectura de poesía antigua, interpretación de canciones tradicionales acompañadas del shamisen, instrumento de cuerda tradicional y danzas clásicas. En Kyoto, las aprendices de geisha se denominan maiko, y si pasea por el distrito de Gion o Pontocho antes del atardecer, podrá ver alguna maiko deslizándose entre las callejuelas. Las geishas visten bellos kimonos, donde cada color, forma, dibujo y complemento se cuidan hasta el más mínimo detalle. También es característico su maquillaje, que envuelve su cara en una completa palidez.

El Onsen: la cultura del baño.

Japón cuenta con numerosos baños termales, conocidos como onsen. Estos típicos balnearios japoneses son un fiel reflejo de la importancia del agua en la cultura japonesa. Antiguamente se creía que estas aguas termales contaban con misteriosos poderes mágicos, y, aún hoy, son muchos los mitos y leyendas que rodean las zonas termales en Japón. Los baños termales se popularizaron durante el largo shogunato de la familia Tokugawa, en el periodo Edo. En esta época existían diferentes onsen, según el rango social. Normalmente a la entrada de los onsen hay un vestuario, donde los usuarios se pueden desprenden de sus ropas y pertenencias. A continuación se halla una sala con un espejo de 60 centímetros que se extiende a lo largo de toda la pared. Esta habitación cuenta, además, con diversos grifos y duchas alineados, una amplia selección de jabones y gel de baño, un taburete y un barreño. Una vez que termine el usuario de enjabonarse y aclararse, debe pasar a la zona del onsen, una poza de 10 metros cuadrados y una profundidad de 80 centímetros. Sentado en el interior del onsen, el visitante se puede relajar en un baño caliente. Después de este baño caliente, se puede bañar en una piscina al aire libre, en la que podrá disfrutar de una experiencia intensa por el contraste entre la temperatura ambiente y la del agua, mientras observa parajes impresionantes.

El Jardín japonés

Los típicos jardines japoneses, gozan de gran fama. La gran capacidad creativa de esta cultura, aunada a una rica tradición, ha hecho posible que en reducidos espacios se hayan creado ambientes de una perfecta armonía y belleza. Los jardines, que durante siglos han sido una forma de arte característica de Japón, se pueden dividir en tres tipos: - los jardines Tsukiyama; que reproducen a menor escala un escenario natural y cuentan con colinas, estanques, riachuelos y multitud de plantas y caminos. - los jardines Karensansui; de influencia Zen, son utilizados para la meditación, Y, finalmente, los jardines Chaniwa; destinados a celebrar ceremonias de té, por lo que siempre contarán con un camino de piedras que terminará en una casa de té. El ikebana, que se desarrolló en Japón durante el siglo XVI, consiste en la representación de los elementos de cielo, tierra y hombre con armonía, utilizando adornos florales.



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